Perdidos en el borde exterior

Cuaderno de Bitácora 7
Desmontando piezas

Al día siguiente, llegan los expertos que van a analizar el incidente, y que comienzan a desmontar los motores, catalogar las piezas y realizar diagramas de los hiperimpulsores.

Ante la necesidad de conseguir copia de estos diagramas y la otra pieza, igual a la que sustrajo Druma, pero del hiperimpulsor del otro lado, Dit I Fett y Shan-gri-lah deciden negociar con la twi´lek para que les hagan un striptease a los técnicos, y facilitarque Druma robe la pieza y copie los diagramas. Consiguen sonsacarles algunos datos, como que nunca han visto a su jefe, que les avisa de sus nuevos trabajos enviándoles mensajes al planeta en el que viven entre trabajo y trabajo, que es Riloh. También comentan que “vuestro amigo se fue ayer enseguida”, lo que dado la versión que ha dado Dorian de su encuentro con las twi´lek, provoca no pocas burlas por parte de sus compañeros. También les dan una tarjeta por si necesitan contratarlas de nuevo.

San-gri-lah finge que lleva un insecto en el pelo y grita como una loca, mientras uno de los soldados que vigilan la entrada al hangar intenta ayudarla, haciéndole alejarse de la zona. Y el Capitán Dorian soborna al que queda para que deje entrar a la twi´lek a la zona del accidente.

Finalmente, Druma consigue robar la pieza, introduciéndose en uno de los contenedores donde van depositando las piezas ya catalogadas. Tiene dificultades para piratear los ordenadores y copiar los diagramas de montaje, pero finalmente, se encomienda a la fuerza y lo consigue.

San-gri-lah, que ya se ha librado del soldado de asalto, que se empeña en dejarle una foto con su email de contacto apuntado para que ella le llame, decide intentar sacar más información de los pilotos, y se pasa por su alojamiento. Sin embargo, están hablando por holocomunicador con su jefe y no le dejan pasar. Sólo acierta a escuchar que habrá un “envío especial en 5 horas”.

Una vez los expertos terminan con los hiperimpulsores, dejan el resto de la nave sin vigilancia, y Druma busca los compartimentos secretos, similares a los de El Pato Mareado y consigue: 6 viales de un líquido rosa, un cristal blanco y un droide espía.

Efectivamente, los expertos terminan de embalar y se marchan al día siguiente, y poco después, aparece una nave Iodiana a recoger a la tripulación del carguero destruido. San-gri-lah consigue distinguir la jerga que utilizan, y que identifica como un dialecto de los bajos fondos.

Seguidamente, los imperiales les proporcionan la pieza nueva para arreglar a R1D7, y nuestros héroes parten hacia las coordenadas que les había proporcionado Saltaka, lo más rápido que pueden.

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Cuaderno de Bitácora 6
Un lamentable accidente

Las cosas en la taberna trascurren bastante tranquilas, hasta que llega un grupo de civiles. Se trata de los tripulantes de una nave que trae un espectáculo de baile para los soldados: dos bailarinas exóticas twi´lek, a las que presentan como Alema Zip y Nita Zap. La tripulación se sienta a beber tranquilamente en una mesa apartada y las bailarinas (aquí hubo disparidad de opiniones, porque parte del grupo las consideraba artistas y parte prostitutas) comienzan su espectáculo.

Mientras los personajes del sexo masculino se emboban mirando a las twi´lek, Shan-gri-lah se acerca a la mesa de la tripulación a darles algo de conversación e investigar que hacen allí. El piloto le comenta que se dedican a llevar a las twi´leks a los sitios donde tengan contratada una actuación y no suelen pasar más de un día en cada lugar. También aprovecha para fardar de su nave, un carguero coreliano YT-1500 nuevecito, del que su jefe dice que es lo más rápido que han inventado. San-gri-lah intenta averiguar algo sobre el artesano, y el piloto le dice que él también ha oído eso, pero que no tiene ni idea de si existe ni de donde se encuentra. Respecto a su jefe, sólo le dice que se llama Tacomu y que es un mandaroliano.

Las chicas terminan su baile. El ambiente ya está cargadito y el personal bastante borracho, y se lía una pelea entre la soldadesca. Los pilotos salen por piernas, mientras nuestros protagonistas se ponen a cubierto, y entre apuestan entre ellos por sus soldados favoritos en la gresca. Finalmente, se acaba la juerga y cada uno se marcha a su cuarto.

Sobre las 4 de la madrugada (aunque no se distingue el día de la noche, se sigue igualmente una división de horarios en supuestamente diurno y supuestamente nocturno) les despierta un ruido muy fuerte, como de una explosión. Se visten y salen escopeteados hacia el lugar donde se ve jaleo, para descubrir que proviene de la nave de las twi´lek. Curiosamente, no son los motores lo que ha explotado, sino una zona indeterminada de la bodega de carga, dejando la nave partida en dos, pero con los motores intactos. Los imperiales acordonan la zona y mandan a los civiles a la camita.

A la mañana siguiente, acceden a su nave para ver como se encuentra Druma, pero la zona de la nave de las twi´lek sigue estando acordonada y los imperiales esperan a un grupo de expertos que van a encargarse de descubrir que ha ocurrido. Mientras, Druma se introduce en los restos de la nave y descubre que, como ya sospechaban, los motores de la nave han sido modificados y consigue extraer una parte clave del hiperimpulsor, que no se aprecia a simple vista, pero impide que funcione. De paso, registra los camarotes de la twi´lek en la nave y se lleva un par de bolas twi´lek que le regala a San-gri-lah.

Por la noche, el capitán Dorian intenta intimar con las twi´lek en sus habitaciones, para sacarles información pero las chicas pasan de él. Sin embargo, Dorian retrasa su regreso y le cuenta a sus compañeros que ya triunfado en el intento de seducción, pero que no sabían nada.

Mientras, San-gri-lah intenta sonsacar a los pilotos más información a golpe de canalillo. Estos le cuentan que su jefe va a mandar a una nave a recogerlos cuanto antes.

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Cuaderno de Bitácora 5
Un error de cálculo

En su última aventura, nuestros protagonistas acabaron en la base rebelde más cercana, para dejar allí a tres rebeldes huidos de una nave prisión del imperio, situada en Yavin IV.

Allí conocen a San-gri-lah, una trabajadora de la oficina diplomática chalactana, enviada por el gobierno a entablar contacto con los rebeldes tras la disolución definitiva del senado galáctico por parte del Imperio. La detención de la Princesa Leia, representante legítima de Alderaan en el Senado Galáctico, y por lo tanto, con inmunidad diplomática, que el Imperio se ha pasado por donde no brilla el sol, ha terminado de poner a muchos planetas en contra del Imperio.

Nuestro grupo está ahora compuesto por Druma, el Capitán Dorian, Dit I Fett, Choriwaka (interpretado ahora por Rito) y San-gri-lah (a la que Druma se empeña en llamar Xanadú). Para variar, están tomando unas copichuelas en la taberna más cercana, cuando uno de los cazarecompensas de Pizza Hutt se acerca a su mesa para hablar con el Capitán Dorian. Se trata de Saltaca, un doriano de color verdoso. Les dice que el Imperio está preparando un arma mucho más poderosa que la Estrella de la Muerte y que si les interesa esa información, podría proporcionársela a cambio de que hicieran un trabajito para Pizza Hutt.

El trabajo consiste en ir a unas coordenadas que les proporciona Saltaca a encontrar un artesano que se dice, ha conseguido fabricar un hiperimpulsor especial que sería el doble de rápido que cualquier hiperimpulsor actual. No sabe exactamente dónde está, pero si la zona, un sector bastante alejado, en el borde exterior. El trabajo de los personajes consistirá en encontrarle y conseguir un impulsor. Para ello, les da un droide de astrogración, R1D7.

R1D7 es un modelo antiguo y de camino a la nave, se cae por la rampa de embarque y se queda un poco escacharrado, pero Druma le hace un apaño rápido. Desgraciadamente, no detecta que uno de los chips no funciona bien, y el cálculo de astrogración resulta ser incorrecto.

Al salir del hiperespacio, se encuentran con una simpática patrulla imperial que les informa de que se encuentran en zona restringida y que no están autorizados a navegar por esta zona. Nuestros héroes explican que su llegada a estas coordenadas desconocidas se debe a un fallo mecánico. Los imperiales les explican que se encuentran junto al planeta Alsabañón, un planeta prisión Imperial del borde exterior, y les ordenan que aterricen en la zona 73 de atraque. Una vez allí, se les dará alojamiento y se les proporcionará un chip de repuesto para R1D7 en un plazo no mayor a tres días.

Alsabañón está cubierto íntegramente por edificios. Algunas zonas del planeta son edificios para las tropas y el resto, edificios para los reclusos, separados en zonas de contención. Las tropas imperiales son abundantes, aunque su aspecto deja un poco de desear. La lejanía del núcleo de la galaxia se nota y el aspecto y la disciplina son bastante más relajados de lo habitual.

De momento, Druma permanece oculta en la nave, dado que tanto imperial junto no le hace mucha gracia. Los demás, bajan de la nave, y tras requisársele las armas, se les da acceso a sus alojamientos temporales y se les permite el uso de las instalaciones de recreo de la tropa, con lo que, cosa rara, terminan en la taberna viendo pasar la noche.

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Cuaderno de Bitácora 4
Estación de Trasbordo Ephérides

Una vez recuperados del susto, nuestros protagonistas, se dirigen a comprobar si El Pato Mareado y sus ocupantes están bien. Milagrosamente, la nave está intacta, y con ella, Druma y Lucy.

En el hangar, se han refugiado también la oficial imperial de la oficina de reclutamiento y tres soldados de asalto, que están en el extremo apuesto a donde está atracada la nave, intentando hacer funcionar una consola de comunicaciones.

Al otro lado de la mampara de separación, el Hutt y su séquito han conseguido refugiarse en el espacio-puerto 3, e intentan hacer funcionar los comunicadores.

Conforme se acercan a El Pato Mareado, El Capitán Dorian descubre a los tres rebeldes que habían intercambiado disparos con los imperiales, escondidos detrás de un contenedor de carga portátil. Con cuidado de que los Imperiales no detecten su presencia, los introducen en El Pato Mareado, ocultos en el contenedor de carga. Una vez dentro, les explican que formaban parte del grupo de rebeldes que el Imperio iba a trasladar a la prisión minera de Caamas. El Capitán Dorian pacta con ellos una tarifa a a cambio de hacerles salir con vida de los restos de la estación, sin que los imperiales lo sepan, y ellos acceden a ocultarse en los compartimentos secretos

Aprovechando la apariencia bastante feroz de Choriwaka, el Capitán Dorian y él, van a negociar/amedrentar a los imperiales. Estos han intentado comunicar con las naves de salvamento, pero no consiguen contactar con ninguna. Según sus cálculos, no quedan más de tres horas para que se acabe el soporte vital de emergencia.

Los imperiales, desmoralizados y casi desarmados (sólo la oficial de la oficina de reclutamiento conserva su blaster de bolsillo), aunque desconfían de los jugadores y mantienen una actitud bastante chulesca, se ven obligados a negociar un precio a cambio de sus rescate, que pagará la guarnición imperial más cercana al lugar donde les desembarquen.

De momento, necesitan conseguir activar la energía de la torre de control para abrir las compuestas del espacio-puerto, por lo que acuerdan con los imperiales que les avisarán cuando todo esté listo para el embarque.

En la zona de las mamparas de separación, existe un intercomunicador, con el que consiguen comunicar con los supervivientes del espacio-puerto 4. Se trata de un jefe de la mafia, llamado Jamme Hutt y sus guardaespaldas. Jamme es Hutt de mundo y rápidamente ofrece una recompensa a los jugadores por llevarlos a su planeta de origen, Nal Hutta, dado que su nave ha quedado inutilizada. También les deja caer que es bastante conveniente en esta vida que un Hutt te deba un favor.

Mientras el Capitán Dorian y Choriwaka vigilan a los imperiales discretamente desde la nave (de los que se fían más o menos lo mismo que ellos de nuestros protagonistas), Druma y Dit I Fett, se disponen a entrar en la torre de control.

La torre de control tiene en su parte superior una cabina con ventanales que permiten ver los espacio-puertos 3 y 4, desde la que se controla el sistema de entradas y salidas de la nave. Para acceder a la cabina de control, se utiliza un turbo ascensor por cada lado. El de la parte del espacio-puerto 4 está bloqueado por la metralla de la explosión que ha obturado la puerta y el del lado del espacio-puerto 3, se encuentra parado por falta de energía. Mediante un puenteo a la energía de reserva, Druma consigue arrancar el ascensor, y ella y Dit I Fett acceden a la cabina de control. Una vez allí, Druma hace bajar las mamparas de separación para que Jamme Hutt y su séquito puedan acceder a El Pato Mareado, donde el Capitán Dorian los instala en la bodega de carga, cosa que no les hace mucha gracia, pero que deben aceptar.

Desde allí, Druma puede preparar un interruptor que abra la compuerta de atraque, pero eso consumirá toda la energía restante, por lo que se desactivará el soporte vital, la gravedad artificial y los turbo ascensores. Dit I Fett, cuyo traje mandaroliano tiene soporte vital para unos minutos, se ofrece a accionar el interruptor y bajar mediante tirolina hasta la nave a través de las ventanas de la cabina de control.

Druma prepara el interruptor y baja por el turbo ascensor hasta la nave. Los imperiales, a los que se advierte de que no van a ser los únicos refugiados de la nave (esto va por la gente de Jamme Hutt, no por los rebeldes que siguen olcultos), no se toman muy bien lo de tener que viajar apelotonados en la cabina de la nave, pero finalmente acceden a embarcar (a la fuerza ahorcan, claro).

Llegado el momento de la partida, Dit I Fett revienta el cristal de la cabina de control de un blasterazo, acciona el interruptor y se lanza con la tirolina hasta la puerta de la nave. Inmediatamente, las puertas se abren y todos los dispositivos de la estación se apagan, a excepción de las luces de emergencia de El Pato Mareado, y el espacio-puerto se descomprime. Sin embargo, al mandaroliano le viene justo para precipitarse a través de la compuerta de carga de la nave, que Choriwaka cierra rápidamente detrás de él y con un rugido, El Pato Mareado sale a toda velocidad de los restos de la estación.

Una vez fuera, pequeños trozos de roca golpean el casco suavemente, sin suponer peligro alguno, pero que Alderaan no está donde debería. Asustados, tras realizar los cálculos para saltar a Nal Hutta en el Sistema Y’Toub, se marchan, justo a tiempo de ver llegar una nave que dispara sobre los restos de la estación y los hace volar en mil pedazos (no es una nave imperial).

A su llegada a Nal Hutta, una barcaza espera a Jamme Hutt y su gente. El Capitán Dorian le pregunta si es familia de Pizza Hutt y le dice que no, pero que le conoce, que un cuñazo suyo y él, son primos lejanos. Y que no arrepentirá de haber hecho negocios con él. Le paga y se despide con un apretón de manos.

Surahyi Zan, la oficial imperial, contacta con la guarnición más cercana para que vengan a recogerles y a efectuar el pago por sus servicios. Sigue sin confiar en ellos, pero es una mujer que sabe hacer honor a su palabra. Ante las preguntas de la oficial, los imperiales le explican que Alderaan ha sido destruido por los rebeldes. Nuestros héroes toman nota, pero no terminan de creérselo.

Una vez “vaciada” la nave y abandonado el planeta de los Hutts, los pasajeros rebeldes salen de su escondite y contactan por frecuencia cifrada con sus compañeros, para ser desembarcados en la base más cercana. Los rebeldes les informan de los últimos acontecimientos: la princesa Leia ha sido detenida por las fuerzas imperiales y la Estrella de la Muerte, que ya está operativa, ha destruído Alderaan.

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Cuaderno de Bitácora 3
Destino: Alderaan

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Tras pasar un tiempo en la base rebelde del planeta Rigesco, mejorando los escudos de la nave y relacionándose con la tropa, nuestros protagonistas se dirigen a Alderaan. Como el Capitán Dorian es un tío cumplidor que paga sus deudas (y además, no quiere acabar como su padre), aprovechando que tienen dinero, se pone en contacto con Pizza Hutt para efectuar un pago a cuenta de la deuda de El Pato Mareado. El Hutt, satisfecho con la actitud del Capitán Dorian, envía a uno de sus representantes a la Estación de Trasbordo Ephérides, en orbita en torno a Alderaan, para que nuestros héroes no tengan que desviarse demasiado de su hoja de ruta habitual.

El interior de la estación Ephérides es similar a una terminal de aeropuerto, con zona comercial, holocarteles que anuncian las próximas llegadas y salidas, megafonía que anuncia los despegues en media docena de lenguas, y puertas de acceso a los cuatro espacio-puertos de atraque. Las paredes exteriores tienen ventanales que ofrecen unas hermosas vistas de Alderaan por dos de sus cuatro lados y del espacio por los otros dos.

El Capitán Dorian, Dit I Fett y Choriwaka (aún interpretado por Toni), tras atracar El Pato Mareado en el espacio-puerto 4, se dirigen a su cita con el enviado de Pizza Hutt, en una cafetería llamada El Gamorreano Feliz (se trata de una franquicia muy común), donde se realiza el intercambio sin ningún contratiempo. El representante del Hutt, un contable twi´lek llamado Abacoh, les extiende un recibo como justificante de pago y se despide cortésmente.

Una vez terminada la reunión, dan una vuelta por la Estación, observan un poco el terreno y compran algunas chucherías para Druma y Lucy, que les esperan en la nave.

  • Hay una oficina de reclutamiento imperial, con una oficial al mando y tres soldados de asalto, que recitan a todo el que quiera escucharles, las virtudes del servicio al imperio.
  • Enfrente de la oficina de reclutamiento, está el área de seguridad de la estación, que se encuentra entre el espacio-puerto 1 y 2.
  • El espacio-puerto 1 está destinado exclusivamente a vehículos militares del Imperio o naves con autorización especial. En estos momentos, está ocupado por un trasbordador penitenciario, que indagando un poco, descubren tiene como destino las minas de trifinio del planeta Caamas.
  • El espacio-puerto 2 se usa para las naves de transporte de pasajeros procedentes de Alderaan (algo así como una estación de autobuses del espacio), que enlazan el planeta con los cruceros estelares. Ahora mismo a un crucero estelar con destino a Naboo, que sandrá en media hora, y en el que están cargando los equipajes de los viajeros.
  • En el espacio puerto 3, justo al otro lado de la mampara que separa el muelle de atraque de El Pato Mareado del siguiente, hay una nave de la desciende un Hutt con dos guardaspaldas.
  • Hay varias cabinas de holocomunicación para comunicarse con el planeta (el equivalente a nuestros locutorios).
  • El resto del espacio central lo ocupan tiendas de recuerdos y baratijas, cafeterías, restaurantes y un departamento de consigna.

De pronto, se oyen disparos de blaster y se forma un gran alboroto en la zona cercana al espacio-puerto 1. Enseguida se ve pasar corriendo a 4 humanos, perseguidos por un destacamento de soldados de asalto, intercambiando blasterazos. Lógicamente, la gente empieza a correr y a gritar en todas las direcciones, a pesar de las advertencias por megafonía de que mantengan la calma. Nuestros aguerridos protagonistas se tiran cuerpo a tierra, mientras uno de los humanos cae abatido por un certero disparo de un soldado de asalto (alguna vez tenían que ser certeros), mientras el personal imperial del centro de reclutamiento, colabora para reducir a los insurrectos. Finalmente, los desarman y se los llevan esposados de vuelta, mientras avisan al personal de apoyo para que se haga cargo del cadáver. Al pasar cerca de nuestros personajes, pueden oír a la oficial de la oficina de reclutamiento, refiriéndose a ellos como “escoria rebelde”.

Los altavoces indican que no ha pasado nada e instan a la gente a seguir con sus cosas, pero apenas unos segundos más tarde, empiezan a sonar a la vez todas las alarmas de la estación: ¡Atención, atención, situación de emergencia, se ruega a todos los viajeros presentes en la zona de embarque que se dirijan a los refugios de emergencia de los espacio-puertos! ¡Esto no es un simulacro, repito, no es un simulacro!

Si antes se había formado revuelo, ahora se lía parda. Los civiles se apelotonan en dirección al espacio-puerto 2, intentando apretujarse en el crucero estelar con dirección a Naboo. Los prisioneros aprovechan la confusión para echar a correr en dirección opuesta a la nave prisión, perseguidos por los imperiales. Y nuestros chicos, ponen pies en polvorosa hacia el espacio-puerto 4.

En ese momento, se oye un estruendo impresionante, como si miles de asteroides golpeasen a la vez la estación a toda velocidad y los ventanales revientan en mil pedazos, provocando una brutal descompresión, que arrastra objetos, gente, pedazos de la estación, etc. Al mismo tiempo, la parte de la estación más cercana a Alderaan, donde están los espacio-puertos 1 y 2, estalla y desaparece en cuestión de segundos.

A nuestros muchachos les viene justo para entrar en el espacio-puerto 4, antes de que las puertas de seguridad se cierren para aislar la zona del efecto de la descompresión y se activen los sistemas de soporte vital de emergencia.

Una vez a salvo, lo primero que pueden apreciar es que sólo dos muelles de atraque han sobrevivido al accidente: el del Pato Mareado y el que se encuentra al otro lado del mamparo, donde está la nave del Hutt, separados por la torre de control que queda entre ambos. De momento, los sistemas de soporte vital mantienen la ventilación, la temperatura y las luces de emergencia, pero ¿cuánto tiempo aguantarán las células de energía?

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Cuaderno de Bitácora 2
De regreso a Tatooine

El comandante de la base rebelde, les propone una misión de regreso a Tatooine. Al fin y al cabo, nuestros héroes no tienen su nave aquí y en cuanto llegasen a Tatooine con el RosaAzul les caerían encima un batallón de imperiales. Les propone prestarles una nave de regreso, un carguero llamado Estrella Roja con códigos que los imperiales no conocen y que transportará maquinaria como tapadera. También les da una cápsulas para utilizar en caso de que los capturen, y les proporcionará un mapa holográfico de Tatooine en el que tomando como referencia la Torre Noroeste del Templo de la Ciudad Antigua, a unos 50 kms. en esa dirección, podrán encontrar una base imperial.

¿La misión? Volver a Tatooine, buscar un guía, infiltrarse en la base imperial y rescatar a Morr Engart, junto a la otra mitad del archivo (esto último es prioritario, pero si traen también a Morr Engart, mejor). ¡Fácil!

Pues hala, tres días más de vuelta y ya con Druma restablecida, llegan de nuevo a Tatooine y nada más salir del hiperespacio, nuestros queridos amigos de la fragata de aduanas Imperial, les paran para comprobar la documentación y revisar la carga. Una vez pagada la tasa de 80 créditos para papeleos y demás hierbas, les dejan pasar sin problemas (a Dorian aún le está doliendo la pasta).

De vuelta a la taberna de Mos Eisley, buscan a Nerch Erchtsk y le proponen que les guíe hasta la Ciudad Antigua. Tras negociar el precio, Nerch Erchtsk se compromete a llevarles hasta allí, pero les recuerda que no piensa ir con ellos más allá de la ruinas, y parten en un aerodeslizador alquilado.

De la Ciudad Antigua sólo quedan ruinas, a excepción de un templo que permanece intacto, las estructuras de algunas casas y tres torres de vigía medio derruidas. Junto a una de las casa hay tres moto deslizadoras imperiales aparcadas, y dentro de una de ellas, a la sombra, tres solados de asalto comiéndose las raciones de viaje. Consiguen emboscarles mientras comen, por lo que sin dar un solo tiro, se hacen con las armaduras, las motos y el equipo, dejando a los chicos del Imperio a buen recaudo, esposados y a la sombra, vigilados por Druma, Lucy y Nerch Erchtsk.

Tras mucho meditar, el plan queda como sigue: Dorian y Dit I Fett se harán pasar por soldados imperiales para entrar en la base, llevando a Choriwaka “esposado” como si fuera un prisionero (brillante y originalísimo plan que este master no había visto nunca con anterioridad). Curiosamente, consiguen pasar, convenciendo a los guardias de la puerta de que vienen de patrulla y han encontrado al wookie merodeando, y van a tomarle declaración.

Tras muchas vueltas por la base y no pocos hackeos de los terminales de información, consiguen descubrir la morgue con los cadáveres torturados de algunos rebeldes, la habitación del comandante de la base desde cuyo terminal se hacen con la parte del archivo que falta y destruyen la información que tiene la base sobre los espías rebeldes que hay en Tatooine, aparte de afanarle al comandante todo el porno que guardaba debajo de la cama. Finalmente, encuentran la celda donde se encuentra Morr Engart en el nivel inferior y de la que consiguen rescatarlo en bastante mal estado y salen por la puerta como unos señores, tras noquear a los guardias, y antes de que la ronda se de cuenta de que no están y salten las alarmas.

Los chicos vuelven con Druma y dejan inconscientes a los soldados retenidos, usando el blaster en posición de aturdir, con un comunicador para que puedan pedir ayuda cuando recobren el conocimiento. Se llevan las tres motos, los uniformes y el equipamiento, incluidas las armas. Dado que las motos imperiales cantan bastantes, Dorian y Dit I Fett esperan al Pato Mareado a la salida de Mos Eisley, y mientras Druma y Choriwaka devuelven al cazarecompensas a la ciudad y recuperan la nave. Esconden todo en las bodegas que usa Dorian para el contrabando.

Una vez reunido el grupo de nuevo, se marchan a Rigesco llevando consigo a Morr Engart, que les dice que no se preocupen de la Estrella Roja porque los rebeldes de Tatooine se harán cargo de ella. Una vez en Rigesco, cobrarán la recompensa y pasarán un tiempo allí, aprovechando para mejorar los escudos de la nave y disfrutar de la hospitalidad de los rebeldes, que los consideran ya uno de ellos.

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Cuaderno de Bitácora 1
Huida de Tatooine

Nuestros grupo de héroes, formado por el Capitán Dorian, Druma, Dit I Fett y Choriwaka (en este primer momento, interpretado por Toni) se encuentran en una taberna de Moss Eisley, en el planeta Tatooine, tomando una copa (en el caso de Druma una fizzycola), cuando un individuo de aspecto nervioso se acerca a ellos con la intención de ofrecerles un trabajo.

Dice llamarse Morr Engart, y les pide que lleven un objeto a ciertas coordenadas, sin hacer preguntas. Dorian, que es experto en negociar tarifas y en no hacer preguntas, acuerda con él un importe que se cobrará a la entrega del objeto y recibe a cambio una micro-tarjeta con información. Morr Engart les dice que pueden usar su carguero, que se encuentra en el puerto 23, y que el resto de instrucciones están en la micro-tarjeta. También les advierte de que no les interesa intentar engañarle. Seguidamente, se marcha.

Los pj se van de la taberna poco después, no sin antes darse cuenta de que hay un humano que los observa. Dorian intercambia unas palabras con él. Se presenta como Nerch Erchtsk, cazarecompensas, y se ofrece a darles información sobre el tipo que ha hablado con ellos, por una módica suma, pero Dorian declina amablemente la invitación. No obstante, Nerch Erchtsk le da un consejo gratis: “Tened cuidado al salir. Ese tipo debe ser un rebelde, porque le van siguiendo los imperiales”.

A la salida de la taberna, un simpático grupo de Imperiales intenta detenerlos, capitaneado por un extraño twi´lek al que le falta uno de los lekus, que se presenta como Skurtch, un agente del ISB (inteligencia imperial), pero ellos, ni cortos ni perezosos, se lían a tiros y salen por piernas, no sin antes dejar a Skurtch malherido y despistar a los soldados de asalto, que hieren gravemente a Druma. Antes de que se de la alarma, van al puerto, montan en el carguero RosaAzul y se dan a la fuga, justo a tiempo, porque un destructor imperial se está acercando al planeta y seguramente, ya se ha dado la alarma.

Una vez conectada la mini-tarjeta al ordenador de la nave, descubren instrucciones para llevarla al planeta Rigesco. Para ello, se adjuntan coordenadas para usar un atajo en para el salto hiperespacial entre Tatooine y Rigesco, que permite llegar en sólo tres días (de normal, se tardan 21 días). La tarjeta contiene también una serie de datos cifrados que no pueden descompilar.

Los tres días de viaje les van de perlas para curar parcialmente las heridas recibidas, mediante el tanque de bacta de la nave, aunque aún no estan al 100% cuando llegan a su destino. Nada más salir del hiperespacio junto a Rigesco, tres X Wing de la Alianza Rebelde les dan el alto y les instan a identificarse. Tras explicar que traen un paquete de parte de Morr Engart, los escoltan hasta un punto de atraque en el planeta.

Nuestros chicos, muy previsores ellos, contrastada la base de datos de la nave y sabiendo que hace un frío impresionante en Rigesco, se abrigan antes de ser trasladados en spiders (menudo barujo) hasta la base rebelde.

Allí son recibidos por el comandante de la base que en principio, no parece confiar mucho en ellos. Morr Edgart ha sido detenido en Tattoine y al ver llegar su nave, piensa que se trataba de espías imperiales. Una vez revisados los datos que llevan los pjs y contrastada su versión, no pone ningún problema en pagarles lo acordado. Pero lamentablemente, los datos no están completos. Se necesita un segundo archivo de datos para poder descompilar el anterior.

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Cuaderno de Bitácora 0
¡Bienvenidos, Rebeldes!

Toda historia tiene un comienzo, y tiene un final. Pero de momento estamos con la parte de en medio. Los héroes no nacen, se hacen, y estamos en el proceso de creación de la leyenda.

Aquí, poco a poco, iremos compartiendo las aventuras y pericipecias de nuestros seis aventureros, su nave, su droide de astrogración y su mascota, por no hablar de algún que otro pnj puñetero, más de un cazarecompensas que nos busca reclamándonos dinero, unas pocas tropas Imperiales que no nos pueden ni ver, Rebeldes que nos quieren colocar misiones marroneras por las que probablemente no cobraremos, la Corporación de Ingeniería Coleriana que no tenemos claro de que van, bailarinas twi´lek según algunos (putas según los otros), pilotos vacilones que dicen correr más que nadie y algún que otro personaje conocido de la galaxia (algunos de los cuales, preferiríamos no encontrarnos), además de pelos de wookie en la ducha.

Todo eso, y mucho más, próximamente, aquí.

Star wars definitivo

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