Perdidos en el borde exterior

Cuaderno de Bitácora 2

De regreso a Tatooine

El comandante de la base rebelde, les propone una misión de regreso a Tatooine. Al fin y al cabo, nuestros héroes no tienen su nave aquí y en cuanto llegasen a Tatooine con el RosaAzul les caerían encima un batallón de imperiales. Les propone prestarles una nave de regreso, un carguero llamado Estrella Roja con códigos que los imperiales no conocen y que transportará maquinaria como tapadera. También les da una cápsulas para utilizar en caso de que los capturen, y les proporcionará un mapa holográfico de Tatooine en el que tomando como referencia la Torre Noroeste del Templo de la Ciudad Antigua, a unos 50 kms. en esa dirección, podrán encontrar una base imperial.

¿La misión? Volver a Tatooine, buscar un guía, infiltrarse en la base imperial y rescatar a Morr Engart, junto a la otra mitad del archivo (esto último es prioritario, pero si traen también a Morr Engart, mejor). ¡Fácil!

Pues hala, tres días más de vuelta y ya con Druma restablecida, llegan de nuevo a Tatooine y nada más salir del hiperespacio, nuestros queridos amigos de la fragata de aduanas Imperial, les paran para comprobar la documentación y revisar la carga. Una vez pagada la tasa de 80 créditos para papeleos y demás hierbas, les dejan pasar sin problemas (a Dorian aún le está doliendo la pasta).

De vuelta a la taberna de Mos Eisley, buscan a Nerch Erchtsk y le proponen que les guíe hasta la Ciudad Antigua. Tras negociar el precio, Nerch Erchtsk se compromete a llevarles hasta allí, pero les recuerda que no piensa ir con ellos más allá de la ruinas, y parten en un aerodeslizador alquilado.

De la Ciudad Antigua sólo quedan ruinas, a excepción de un templo que permanece intacto, las estructuras de algunas casas y tres torres de vigía medio derruidas. Junto a una de las casa hay tres moto deslizadoras imperiales aparcadas, y dentro de una de ellas, a la sombra, tres solados de asalto comiéndose las raciones de viaje. Consiguen emboscarles mientras comen, por lo que sin dar un solo tiro, se hacen con las armaduras, las motos y el equipo, dejando a los chicos del Imperio a buen recaudo, esposados y a la sombra, vigilados por Druma, Lucy y Nerch Erchtsk.

Tras mucho meditar, el plan queda como sigue: Dorian y Dit I Fett se harán pasar por soldados imperiales para entrar en la base, llevando a Choriwaka “esposado” como si fuera un prisionero (brillante y originalísimo plan que este master no había visto nunca con anterioridad). Curiosamente, consiguen pasar, convenciendo a los guardias de la puerta de que vienen de patrulla y han encontrado al wookie merodeando, y van a tomarle declaración.

Tras muchas vueltas por la base y no pocos hackeos de los terminales de información, consiguen descubrir la morgue con los cadáveres torturados de algunos rebeldes, la habitación del comandante de la base desde cuyo terminal se hacen con la parte del archivo que falta y destruyen la información que tiene la base sobre los espías rebeldes que hay en Tatooine, aparte de afanarle al comandante todo el porno que guardaba debajo de la cama. Finalmente, encuentran la celda donde se encuentra Morr Engart en el nivel inferior y de la que consiguen rescatarlo en bastante mal estado y salen por la puerta como unos señores, tras noquear a los guardias, y antes de que la ronda se de cuenta de que no están y salten las alarmas.

Los chicos vuelven con Druma y dejan inconscientes a los soldados retenidos, usando el blaster en posición de aturdir, con un comunicador para que puedan pedir ayuda cuando recobren el conocimiento. Se llevan las tres motos, los uniformes y el equipamiento, incluidas las armas. Dado que las motos imperiales cantan bastantes, Dorian y Dit I Fett esperan al Pato Mareado a la salida de Mos Eisley, y mientras Druma y Choriwaka devuelven al cazarecompensas a la ciudad y recuperan la nave. Esconden todo en las bodegas que usa Dorian para el contrabando.

Una vez reunido el grupo de nuevo, se marchan a Rigesco llevando consigo a Morr Engart, que les dice que no se preocupen de la Estrella Roja porque los rebeldes de Tatooine se harán cargo de ella. Una vez en Rigesco, cobrarán la recompensa y pasarán un tiempo allí, aprovechando para mejorar los escudos de la nave y disfrutar de la hospitalidad de los rebeldes, que los consideran ya uno de ellos.

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